Escrito por el equipo de Alquemy a partir de proyectos propios. Revisado en septiembre de 2026. Quiénes somos.
Empezar por una necesidad concreta
Un ERP afecta a la forma de trabajar de varias áreas. Antes de elegir pantallas o pedir desarrollos, conviene identificar qué información falta, quién la utiliza y qué decisión depende de ella. Un ejemplo puede ser conocer el coste de una obra relacionando compras, materiales y horas. El objetivo debe poder comprobarse con un recorrido real del negocio.
Acordar alcance y responsables
La propuesta debe distinguir las funciones del estándar, las adaptaciones y las integraciones. También necesita indicar qué queda fuera, quién valida cada proceso y cómo se aprueban los cambios. Separar el proyecto en fases permite contrastar supuestos antes de extenderlos a toda la empresa. La dedicación de las personas que conocen la operación forma parte del proyecto.
Preparar y probar los datos
Migrar no consiste solo en cargar un fichero. Hay que revisar duplicados, referencias, unidades y relaciones entre registros. Una prueba con datos representativos debe recorrer el proceso completo y sus excepciones: pedidos modificados, entregas parciales, devoluciones o ajustes de coste. El equipo que lo utilizará debe participar en la validación.
Planificar el arranque y el acompañamiento
Antes del cambio se acuerdan las comprobaciones de entrada, la formación, las incidencias que impiden arrancar y el procedimiento de recuperación. Después se revisan los problemas observados y las prioridades de mejora. No hay un plazo ni una inversión universal: ambos dependen del alcance y del punto de partida.